El contacto como organizador de la experiencia terapéutica
En la práctica clínica, muchas personas llegan a consulta con una preocupación que se expresa como síntoma: ansiedad, vacío, tristeza persistente, irritabilidad, crisis de pareja, sensación de "no poder" con algo. En Terapia Gestalt, esa entrada no se toma como un "problema a eliminar", sino como una puerta de acceso a una pregunta más profunda: ¿qué asunto permanece inconcluso y cómo se está organizando hoy en el campo?
Dicho de forma sencilla: el síntoma suele ser la forma visible de un conflicto profundo que no pudo completarse, integrarse o resolverse en su momento, y que vuelve a aparecer porque la vida —y el organismo— buscan cierre, sentido y reorganización. La terapia no se centra en pelear con el síntoma, sino en comprender qué expresa y cómo se sostiene a través del contacto. El síntoma es ante todo un ajuste creativo conservador.
Este artículo propone una mirada didáctica: usar el concepto de contacto como lente clínica para leer el sufrimiento humano en sesión. Si ya conoces el ciclo de la experiencia y las modalidades de contacto (porque están desarrolladas en otros artículos del blog), aquí damos un paso más: ¿cómo se traduce todo eso en lectura clínica e intervenciones terapéuticas?
1) ¿Qué significa que el contacto organiza el sufrimiento?
En Gestalt, el contacto es el proceso vivo mediante el cual una persona se relaciona consigo misma, con el otro y con el entorno en el aquí y ahora. No es solo comunicación: es orientación, presencia, frontera, ritmo, cercanía, retirada y una forma de experimentar el mundo y su vivencia.
Cuando decimos que el contacto "organiza" el sufrimiento, nos referimos a que el dolor humano no aparece solo como emoción interna o como conducta externa, sino como una manera específica de entrar en relación con la experiencia. El conflicto no surge de la nada, tiene un fondo y toma forma. Se expresa en cómo la persona mira, habla, calla, se acelera, se detiene, se explica, se justifica, se adapta, se endurece o se ausenta.
Por eso, una pregunta clínica útil no es únicamente "¿qué sientes?", sino también: ¿cómo estás haciendo contacto con eso que sientes?, ¿en qué momento te acercas y en qué momento te retiras?, ¿qué sostén necesitas para permanecer ahí?
2) El síntoma como expresión de conflicto inconcluso en el campo
Desde esta perspectiva, el síntoma no se entiende como un elemento aislado "dentro" de la persona, sino como la expresión de un conflicto doloroso que tiene un sostén en un campo determinado y en un contexto. Sin embargo, es probable que algunas expresiones de síntomas sean llevadas a diferentes campos relacionales.
El campo incluye historia, vínculos significativos, valores, expectativas, pérdidas, lealtades, condiciones actuales y también la relación terapéutica. El síntoma, entonces, es una forma de actualización: el conflicto reaparece en el presente porque algo sigue pidiendo ser reconocido, sentido, nombrado o integrado.
En clínica, esto se vuelve muy concreto cuando el terapeuta aprende a preguntar (y a observar):
• ¿Qué necesidad está intentando surgir para expresarse?
• ¿Qué experiencia se quedó detenida?
• ¿Qué parte de la persona no encontró lugar en su historia relacional?
• ¿Qué costo tiene el modo actual de contacto?
Estas preguntas no buscan forzar conclusiones; se indagan, se exploran y tienen como objetivo el darse cuenta y sostener la experiencia para que pueda tener voz.

3) Cómo leer el contacto en sesión: una guía didáctica
Leer el contacto es una habilidad clínica que se entrena. No se trata de "adivinar" el inconsciente, sino de observar fenómenos en el aquí y ahora. A continuación, un mapa práctico para la sesión.
a) Entrada y presencia
Observa cómo la persona llega: ¿entra con prisa, con cautela, con exigencia, con disculpa, con necesidad de agradar? La forma de entrar suele anticipar su modo de contacto predominante.
b) Ritmo y energía
¿Habla rápido? ¿Se detiene y se pierde? ¿Sostiene la mirada o la evita? ¿Hay vitalidad o no hay emoción? El ritmo es información del campo.
c) Frontera y límites
¿Puede diferenciar lo que siente de lo que piensa? ¿Puede decir "no" sin culpa? ¿Puede pedir sin justificarse? La frontera de contacto se muestra en los movimientos sutiles. No irse solo con el diálogo, porque caemos en hablar de la experiencia, de todos sus detalles y quejas, pero no de la vivencia.
d) Acercamiento y retirada
¿En qué momentos la persona se acerca a lo significativo y en cuáles se retira? La retirada no es "mala": suele ser protección frente al desborde o el dolor. La clave es hacerla consciente. Nombrarla, ofrecerla al paciente mediante la fenomenología y descripción para pasar al "darse cuenta".
e) Co-creación del campo
Observa qué te pasa como terapeuta: ¿te aceleras, te cansas, te tensas, te sientes presionado, te dan ganas de rescatar? No para actuarlo, sino para leer el campo y comprender qué provoca ese modo de contacto. En el Diplomado de Terapia Gestalt Aplicada en CEDES, a esa experiencia le llamamos: resonancia terapéutica.
4) Ejemplos clínicos
1. "Hablo mucho, pero no llego a mí"
Una paciente narra con detalle conflictos de pareja. Su discurso es coherente, pero cada vez que aparece emoción (tristeza, miedo, enojo), ella se mueve a explicaciones largas. Si el terapeuta pregunta "¿qué sientes ahora?", responde con ideas, análisis y justificaciones.
Lectura del contacto: el conflicto no es "hablar mucho", sino la dificultad para permanecer en la experiencia emocional cuando se vuelve intensa. El contacto se sostiene en lo cognitivo; la emoción se mantiene a distancia. Eso suele tener historia: en algún momento, sentir pudo no ser seguro o no tener el suficiente sostén en el campo para su expresión.
Intervención didáctica posible: "Noto que cuando aparece la tristeza, tu mente se activa y empiezas a explicar. ¿Te parece si indagamos sobre tus sensaciones, sobre la experiencia de tu cuerpo cuando me lo relatas?"
2. "Estoy aquí, pero nada me interesa"
Un paciente describe experiencias dolorosas con un tono plano. Mientras habla, el terapeuta se siente cansado, desconectado y con dificultad para sostener la escucha.
Lectura del contacto: el paciente está relatando, pero no está en contacto con lo vivido. El conflicto se mantiene congelado: habla de él sin que se actualice la experiencia emocional.
Intervención posible: "Mientras te escucho, noto que baja el tono emocional en la sesión. Me pregunto si a ti también te pasa algo parecido cuando hablas de esto."
Si el paciente lo reconoce, la sesión se orienta a recuperar sensaciones, imágenes, emoción tolerable y significado.
3. "Yo vivo para resolverle a todos"
Una persona llega agotada: cuida, resuelve, se hace cargo, pero vive en resentimiento y soledad. En sesión, su mirada está puesta en los otros y totalmente distanciada de sus propias necesidades.
Lectura del contacto: el conflicto puede estar relacionado con pertenencia y seguridad: sostener a los demás se vuelve un modo de asegurar el vínculo. El contacto está organizado desde el deber, no desde el deseo.
Intervención posible: "Por lo que me compartes, observo que te adelantas a lo que los demás necesitan y no puedes saber, ¿tú qué necesitas?"

5) Intervenir desde el contacto: decisiones clínicas simples y profundas
Cuando la terapia se orienta por la lectura del contacto, las intervenciones dejan de ser vacías o solo para recabar datos; por el contrario, el centrarse en la vivencia permite que los pacientes pasen del "darse cuenta" a la "conciencia reflexiva".
Existen tres movimientos básicos:
1) Nombrar el fenómeno: poner palabras a lo que ocurre.
2) Sostener la experiencia: crear condiciones terapéuticas para que el paciente permanezca en lo que experimenta, el impasse.
3) Ampliar posibilidad: abrir una alternativa pequeña pero real (diferenciar, pedir, decir no, sentir un poco más, quedarse un instante más).
Lo esencial es no pelear con la defensa: comprenderla como ajuste creativo. En la medida en que el ajuste se vuelve consciente, la persona recupera libertad para reorganizar su contacto.
Por eso, trabajar con el contacto no es "hacer que el síntoma desaparezca", sino acompañar la integración de la experiencia que el síntoma estaba señalando.
Algunas anotaciones
¿Por qué el síntoma se entiende como conflicto inconcluso?
Porque suele expresar una experiencia que no pudo completarse o integrarse y que se mantiene organizada en el campo; el síntoma señala algo que requiere reconocimiento y elaboración.
¿Cómo sabe el terapeuta qué intervenir?
Observando el contacto en sesión: cómo la persona se acerca, se retira, se acelera, se apaga, se tensa o se protege. La intervención responde al fenómeno presente, no a un protocolo.
Bibliografía
Perls, F., Hefferline, R., & Goodman, P. (1951). Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality. New York: Julian Press.
Referencia institucional:
Giorgana, A. (CEDES). https://www.institutocedes.com/blog?page=3
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